Por el Dr. Ricardo Rodríguez. Dos hechos han conmovido el mundillo político, aunque contemplados aisladamente podrían aparecer como anecdóticos en el fárrago de acontecimientos que se suceden en esta Argentina en movimiento de la que, felizmente, después de años de retroceso y frustración, formamos parte . Sin embargo, son muy valiosos porque nos conducen a un análisis de más amplio interés.
A los que el futbol no nos cambia la vida, sobrevivimos muchas mañanas como éstas, mientras juega Argentina, a las “vuvuzelas” (¿así se escribe?) onomatopéyicas de nuestros compañeros de trabajo, saludando los goles argentinos. Curiosamente, 4 a esta altura de la mañana.
“No falta el bobalicón
nostálgico del jardín.
Pero entre todos, el ruin
es que trajo al ladrón.
Ese no tiene perdón.
Si protege sus ganancias
la decencia y la ignorancia
del pueblo son sus amores.
No encuentra causas mejores
para comprarse otra estancia”. Alfredo Zitarroza
Ante la situación planteada en la hermana ciudad de Gualeguaychu, entendiendo, que solo su comunidad puede decidir el modo de resistir el avasallamiento de sus derechos de vivir en un ambiente sano, nos manifestamos contrarios a toda acción represiva que se ejerza en Arroyo Verde.
Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado. Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.